Con el tiempo, ella fue formando una coraza en su corazón. Un muro gigante de piedra dura y fría, el cual costaba soltarlo o romperlo. Por la simple razón de no volver a hacerse daño, o por lo menos no tanto como el que se había hecho. Dejó de creer en cuentos de hadas, en mentiras adornadas para parecer verdades, en príncipes azules. Empezó a creer en historias con principio y final, en que las verdades se demuestran con hechos, y que los príncipes sólo son cabrones disfrazados de ellos. Decidió que nunca más iba a darlo todo, ni a luchar por lo imposible, porque por mucho que lo intentó a veces,
Llevo en mis pasos las marcas del destino, de distintos caminos, de ciertas luchas y de sus alegrías. Tal vez no tenga edad para hablar de lo que es la vida pero sin embargo la disfruto como si supiera vivirla. La mayoría del tiempo no se bien adonde voy pero tengo a alguien que me guía desde el cielo y me invita a ser feliz.
3 de noviembre de 2012
Con el tiempo, ella fue formando una coraza en su corazón. Un muro gigante de piedra dura y fría, el cual costaba soltarlo o romperlo. Por la simple razón de no volver a hacerse daño, o por lo menos no tanto como el que se había hecho. Dejó de creer en cuentos de hadas, en mentiras adornadas para parecer verdades, en príncipes azules. Empezó a creer en historias con principio y final, en que las verdades se demuestran con hechos, y que los príncipes sólo son cabrones disfrazados de ellos. Decidió que nunca más iba a darlo todo, ni a luchar por lo imposible, porque por mucho que lo intentó a veces,
