Y las cosas, sin darte cuenta, acaban, cada vez se van consumiendo, de poco a poco, envejeciendo, perdiéndose por el olvido, desapareciendo, y luego, con el paso del tiempo, cuando ya las has perdido, te das cuenta del largo recorrido que hiciste con ellas, lo tanto que te ayudaron, lo tanto que te importaron, lo tanto que te hicieron vivir feliz, y del gran hueco que queda en el corazón, a veces, imposible de tapar.
Y yo siempre he dicho que la vida es un largo camino, del que nunca sabes cuando vas a acabar, con un final indefinido, pero no infinito. E intentamos elegir bien quien nos acompaña, para conseguir ser felices, mientras que a la vez, sin darnos cuenta, les hacemos también a ellos.
Pero disfrutemos el día a día...
...como si fuera el último.