Una de esas formas es la del famoso clavo, un clavo saca a otro clavo, dicen… Pero quizá no sea así porque quizá ese clavo lo único que hace es meter el otro aún más hondo, justo darás en el sitio exacto, porque llegará el día en que unos labios vuelvan a rozarse y volverá el recuerdo de un tiempo en el que dos labios se rozaban y era maravilloso, porque llegará el día en que las miradas vuelvan a volar y volverá el recuerdo de una mirada que un día te llegó a volver loco, porque llegará el día en que una sonrisa se forme en unos labios y volverá el recuerdo de aquella sonrisa por la que un día te pasabas horas pensando en cuándo la volverías a ver.
Llegará el día en que tendrás enfrente un corazón y los recuerdos volarán tan bajo que volverás a ver el corazón por el que un día quisiste dar la vida.
Porque un clavo saca otro clavo, o quiza no, quizá todo dependa de cuan largo sea el clavo, de la intensidad en que se clave otro clavo. Porque si el clavo no se clava con suficiente fuerza lo único que pasará es que se revivirán experiencias, que volverás a un pasado que quizá ya se había marchado, que el amor y el dolor que sentiste un día volverán a reunirse y costará volver a separar.