Allá estaba,
callada y timida,
sin hacer ruido.
Sus labios se tornaron hacia arriba,
y formaron una sonrisa.
Se sentó junto a él,
sólo lo miraba...
él le sonrió,
ella se ruborizó.
No hablaban,
callados y timidos,
se rescotaron en la arena
calida y tibia.
Él apoyó su cabeza en el brazo
y la miró.
Ella contabas estrellas,
y sintió su mirada,
sonrió.
Él se acercó,
corrió el pelo de su oreja
y con un suave murmullo
dijo dos palabras mágicas.
Ella lo miró, le sonrió
y acercó sus labios a su boca
Él la observó, sonrió y la besó.
Y los dos volaron, en el cielo
infinito y lejano.
La felicidad los abrumó.
Se miraron y sonrieron,
sin hablar, sin emitir sonido;
Disfrutando el momento.
