Los pájaros se habían callado, ésa tendría que haber sido la primera señal.
El cielo gris se acercaba desde el oeste a las 1 del mediodia y en 5 minutos parecía que el tiempo había transucrrido a hiper velocidad y ya eran las 9 de la noche. Se volvió todo negro, éso debería haber sido la segunda señal.
Y entonces el agua cayó, despacio al principio con gotas del tamaño de ciruelas. Pero en un minuto el agua agarró más velocidad... Junto con el viento.
El viento, éso fue lo que más asusto. Se metieron todos juntos adentro de la casa, una casa con muchas ventanas, al rato la luz se cortó y estan semioscuros. Los planes del almuerzo se cancelaron, parecía que estaban solos.
El viento, reitero, fue lo que más asustó. Primero llegó desde el oeste, haciendo inclinar a los grandes árboles de más de setenta metros de altura, la calle se volvió un borrón lleno de agua y más viento. Luego vino desde el norte, quebró una de las plantas y se sentía, que los pinos que estaban al frente de la casa, iban a salirse con el viento. Era un tornado, o eso piensan. No se sabe.
Relámpagos, estaban a seis segundos de distancia, por lo que eso los tranquilizaba un poco más. Pero los nervios, las pulsaciones, las respiraciones entrecortadas, todo, estaban a máxima velocidad...
Y duró, duró una hora y media, los vientos, las piedras, los relámpagos y el miedo. Pero poco a poco disminuyó, el agua paró de pronto y sólo quedó el viento...
Al terminar, todos salieron afuera... Las ramas cayeron por doquier y gracias a Dios no había pasado nada. Excepto por algo: cuando limpiaban encontraron dos pajaritos, uno muerto y uno semi-muerto...
Por lo que la familia lo acogió, le pusieron sábanas y lo cuidaron.
Y esa fue una prueba tangente, tan real como la vida que habían salvado... Siempre queda algo bueno después de lo peor...