4 de enero de 2013

Un día raro, la verdad.

Hoy no sé por qué me encuentro sin ganas de nada, llorando por los rincones de la casa huyendo de la gente para que no me vea tirada en el suelo, escondiendo mi cara contra las rodillas mientras me caen las lágrimas. No lo sé, quiero llamarlo como un día malo, aunque la verdad no sé por qué lo es, todo sigue como siempre; pesimismo, daLe, vamos a llamarlo con un día pesimista en el que me he convencido de que aunque me esfuerce nunca lo voy a conseguir, en el que pienso lo ridícula que he sido en momentos, y en el que a cada cosa que me dicen, que me cuentan, le busco el sentimiento, le busco una pena, y lloro. No sé. Supongo que sera un día raro, ¿todos lo tenemos, no? DaLe. Tú puedes